Dia de la Guaracha Santiagueña en honor a Jorge Véliz


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En honor al día del fallecimiento de Jorge Veliz quedo establecido en nuestra provincia como mediante Ley Provincial 7.079, el día 10 de Abril de cada año como «El Día de la Guaracha Santiagueña», en Honor al Cantaautor Santiagueño, Jorge Véliz, fallecido el 10 de Abril de 2012 y quien fuera conocido como el Rey de la Guaracha Santiagueña

 

Jorge Véliz – Su vida

De origen muy humilde, con su mama doña Corina y su papá Artemio. Eran cinco hermanos: Eduardo, Marcos “Pocho”, Marcelo, Mingo y José Luis. Con su esposa Teresa tuvo dos hijos: Alejandro y Jorge Daniel, ambos cantantes.

También tuvo una hija: Lorena Véliz, quien contribuye a conservar el legado de su padre desde el costado solidario, habiendo colaborado en la organización de eventos para ayudar a merenderos y comedores.

Comenzó a los 10 años cantando de manera familiar. Profesionalmente, debuta en un programa tropical que se llamaba “Entre amigos”. En ese entonces el conjunto ya era Los Caimanes Santiagueños. Cuando intenta inscribirse en SADAIC con dicho nombre, descubre que ya había otro conjunto que se llamaba así. Lo cambia y surge Jorge Véliz y Los Santiagueños de Oro.

En esa época lo representaba Ignacio “Pueblo” Deró (luego fallecido), y el tema hit era “La Mulatona Tropical”. Las oficinas estaban ubicadas en la Galería Central, sobre Avenida Belgrano, mítico reducto de la movida popular vernácula. Jorge solía departir en el bar HP, junto a Koli Arce y Jhony Mendizábal, entre otros contertulios.

En el ´87 graba el hit “Esa porteñita”; pero en 1989 se le pone a la par en preferencia popular otro conjunto bailantero, Kalama Tropical, con “Aquí comienza la diversión”. Momento de competencia durísima: el nivel creativo de todos se eleva hacia arriba. Ciclo dorado.

Desde finales de 1989 hasta 1992, es el único espacio en su carrera donde fue superado por Kalama primero y luego por Los Hechiceros brevemente, produciéndose una merma en sus espectáculos. Que se entienda: andando relativamente “mal”, Jorge nunca bajó del tercer puesto.

Pero tenía pasta: saca de la galera un tema como “El Tumbado”, innova incorporando teclados y se posiciona otra vez bien arriba.

Más adelante, luego de la muerte de Koli Arce, que con Punto Final y Doble Vida a esa altura era con el único que realmente disputaba liderazgo, toma la punta en forma definitiva y va sumando éxito tras éxito, manteniéndose en un nivel muy alto de aceptación con impactos de alta gama como “Yo seré tu amante”, “El Jinete Audaz” y “Miéntele”, entre otros tantos.

 

Comienzos

De chico, “el Chueco” vivió en Rodeo de Soria -departamento Capital-. Su padre Artemio era de ahí, y su madre Corina oriunda del paraje La Puerta, comunidad vecina. Más adelante, sus papás comprarían una casa grande en Magallanes y Canal, del barrio Juan Felipe Ibarra en ciudad Capital, a la cual subdividirían en piezas más chicas para que pudieran acomodarse los hermanos.

“Luchamos mucho, hacíamos de todo para sobrevivir. Vendíamos verduras en la calle, también fuimos a la zafra en Tucumán”, solía contar el propio Jorge. “Cantar me gustaba desde chico, y aprovechaba que mi hermano Marcelo tocaba el acordeón para entonar. Pero mi objetivo no era llegar a tanto, yo lo que quería era ser músico de Koli Arce, más aún cuando Marcelo se incorporó a su formación, ahí lo veía como algo posible”, narraba.

“Pero no me animé, porque mi padre tenía la ilusión de que sea cantante y formara mi propio grupo. Para eso se metió en cuentas y me compró los instrumentos. Los agarré y armé el conjunto con los chicos que siempre anduvieron conmigo. Soy el último hijo del matrimonio, aunque después mi madre siguió criando a varios”, explicaba.

Difundió la guaracha a nivel país. Accesible y sencillo, su punto débil fue no haber cuidado el físico lo suficiente. “Jorge vivía las 24 horas para la música, tratando de darle a la gente que lo apoyaba siempre lo mejor. Se quedaba más de lo estipulado”, recordó su representante Dante Ruiz.

El Creador de la Guaracha, cantante y bajista, empezó como plomo de Koli Arce, quien se convirtió en su amigo íntimo. Cabe recordar que El Quinteto Imperial en esa época hacía música del género cumbia, paseítos, merengues y chamamerengues.

En 1980 decide formar junto a sus hermanos un grupo musical: “Los Colombianos del Ritmo”, y graba su primer material discográfico. Ese comienzo lo llenaría de ilusión. Luego llegarían “Los Caimanes Santiagueños”, primer grupo que grabó un disco 100% de guaracha.

Posteriormente, en 1990, decide lanzarse como solista y hacerse conocer como “Jorge Veliz y Los Santiagueños de Oro”. Llegó a grabar más de 30 discos, y aún después de su muerte sigue siendo reconocido como la voz líder de la guaracha.

 

Familia

“Lo sueño y evoco sus enseñanzas”. Así lo siente Teresa del Valle Castillo, esposa de Jorge y madre de sus hijos Alejandro y Jorge Daniel. “Está presente en nuestras vidas. Siempre estamos recordando los hermosos momentos vividos”, agrega.

Jorge Daniel, hijo menor, expresa: “Siempre se dedicó a su familia. Fue un padre presente y un trabajador que dedicó su vida a la guaracha, un ritmo que identifica a Santiago del Estero donde quiera que uno vaya. Arrancó desde abajo y se convirtió en referente, creando un estilo. Es un orgullo para nosotros”, remarca.

 

Mailín

Era devoto de Nuestro Señor de los Milagros de Malín, a tal punto que le compuso un tema donde refleja su fervor por el santo más popular de Santiago del Estero.

Desde que comenzó a cantar en esa comunidad del departamento Avellaneda, cumplía con una especie de ritual antes de subir al escenario: llegaba dos horas antes, tomaba gracia, rezaba y luego cumplía con sus obligaciones artísticas.

“Mi papá era muy creyente. Cada vez que salía a cantar los fines de semana, en el retrovisor de su combi colgaba una estampa de Nuestro Señor de los Milagros de Mailín y de la Virgen del Valle”, rememora su hijo Alejandro.

La religiosidad popular calaba profundamente. Además de componerle un tema para Mailín, también lo hizo para San Esteban y Santa Rita.

El Ultimo Adiós

Tenía cálculos en la vesícula y había ido a hacerse un chequeo para poder operarse. La mala noticia sorprendió a todos, le falló el corazón y sufrió un par de convulsiones que no pudo superar. Su deceso provocó consternación. Fueron días de profunda congoja social.

Murió de un paro cardiorrespiratorio fulminante en un sanatorio privado, mientras esperaba ser atendido. Al conocerse la noticia, una multitud colmó su casa materna en el Barrio Juan Felipe Ibarra.

Un impresionante cortejo fúnebre lo escoltó hacia su última morada. Los fanáticos estuvieron en el velatorio de Magallanes y Canal. Luego acompañaron el féretro hasta ingresar en el cementerio La Piedad, en medio de una intensa lluvia.

Fue un cantante que hizo feliz a mucha gente. Y así era: todos los fines de semana por caminos de tierra, enripiados o pavimentados, trabajadores golondrinas, gastronómicos, empleados públicos, comerciales, rurales, familias enteras del campo y de los barrios periféricos, se trasladaban a un determinado punto para presenciar sus recitales.

Dicen que los músicos y cantores populares no mueren, “se van de gira”. Es una metáfora utilizada para graficar que siempre estarán en la memoria del pueblo que los hizo famosos, que los adoptó como propios.

Jorge Véliz fue un ídolo. Su vida vertiginosa quizá le haya minado el organismo. Tal vez ese mismo éxito que le deparó cientos de compromisos artísticos, le impidió atender su salud como debía ser. Llevaba 37 años ininterrumpidos junto a la música popular. Estaba por cumplir 48 años.

Personaje carismático, poseía timing para hacer humoradas sobre el escenario y mantenerse en sintonía con el público. Descuidado en su vida personal, gustador de compartir asado y sobremesa con amigos, era hincha confeso de Boca Juniors.

El Chueco Jorge Véliz pasó por la vida dejando un sello popular. Se hizo querer.

 

Fuente: http://elcorreodelinterior.com.ar/sitioweb/2021/04/02/jorge-veliz-sello-popular/

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